
Celebración, mesa compartida y reencuentros
Durante todo el curso, el grupo de personas que formamos parte de Fe y Migra nos hemos ido encontrando mensualmente para compartir un rato de oración con el deseo de que la fe que nos une siga iluminando y ayudando a dar sentido al voluntariado y trabajo que hacemos en la Fundación Migra Studium.
Este año, en la preparación de las oraciones, que hemos hecho habitualmente el segundo martes de cada mes, hemos querido que el motor que nos moviera fuera la propia misión de Migra Studium: seguir siendo una puerta abierta a la acogida, la diversidad y la ejercicio de los derechos. Por eso en las plegarias hemos compartido testimonios de personas que han vivido desde diversos lugares el proceso migratorio, hemos rogado por ellas y con ellas y nos han ayudado a iluminar nuestra tarea ya vivirla con sentido y esperanza.
En el último encuentro, el martes 13 de mayo, el encuentro de oración tuvo como motivación e hilo conductor la celebración de los 20 años de Migra Studium. Lo hicimos en torno a tres elementos que estuvieron bien presentes en el encuentro de los 20 años y que entendemos que son imprescindibles para seguir trabajando en la misión de Migra: la celebración, la mesa compartida y los reencuentros. Nos acompañaron textos del Evangelio e imágenes de la alegría vivida durante la celebración de los 20 años. La contemplación posibilitó ver y llevar a la oración rostros que celebran, diversos, alegres, con el deseo común de compartir, celebrar, conversar, agradecer, amar. En la palabra compartida al final de la oración surgió que la comunión vivida el día de la celebración nos animaba a seguir colaborando para posibilitar la acogida de las personas que llaman a la puerta de Migra y también a denunciar la injusticia con la que viven muchas de ellas en sus procesos migratorios y la que se vive en tantos y tantos lugares del mundo donde los derechos fundamentales son negados.
El encuentro acabó, como no podía ser de otra forma, con la mesa compartida para cenar. La Comunidad de Hospitalidad del Palau de nuevo, como ha hecho cada mes, nos ha abierto sus puertas y cada uno, en la medida de lo que ha podido, ha traído algo por compartir.
Que la oración en comunión, las puertas abiertas y la mesa compartida sigan alimentando ese deseo de justicia que nace de la fe.