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Melilla

Davant la massacre de Melilla: esclarir els fets i assumir responsabilitats

COMUNICADO - PLATAFORMA DE ENTIDADES CRISTIANAS CON LOS INMIGRANTES

El 24 de junio de 2022 decenas de personas migrantes (23 según datos oficiales, 37 según las entidades de la sociedad civil) murieron intentando saltar la valla de Melilla, tras una actuación conjunta de la gendarmería marroquí y de la policía española. Sólo esta breve descripción de hechos habría sido suficiente para que tanto la sociedad civil como los mecanismos de protección de los derechos humanos se hubieran activado desde el primer momento. Exceptuando algunas manifestaciones, las vacaciones de verano y el foco de otros eventos mundiales acabaron diluyendo los hechos: ¿los muertos eran personas negras y pobres, por qué preocuparse?

Ha sido sin embargo un riguroso reportaje de investigación de la BBC, el que ha vuelto a poner sobre la mesa lo ocurrido en Melilla. El reportaje muestra que hubo muertos junto a la frontera española, apunta a que hubo devoluciones en caliente sin garantía de protección alguna y que las investigaciones han sido insuficientes. Son constantes las noticias que llegan de devoluciones sin garantías realizadas en las fronteras de Ceuta y Melilla. La devolución en caliente, para evitar la entrada de personas, es un mecanismo recogido en la Ley de Seguridad Ciudadana, de 2015, pero que requiere de respeto a la normativa internacional de derechos humanos y de protección internacional, lo que implica que toda persona debe ser identificada de forma individual -escuchada-, debe tener derecho a un procedimiento administrativo -posibilidad de recurrir- y debe tener derecho a un abogado. Si no se dan estos elementos, si no escuchamos a la persona y conocemos su situación, se pueden estar vulnerando los derechos humanos más básicos y desprotegiendo a víctimas de trata, torturas o solicitantes de protección internacional entre otros. Una protección que a raíz de las imágenes y testigos no se dio en Melilla.

Ante este cúmulo de irregularidades desde las diferentes entidades que formamos parte de la Plataforma pedimos que se esclarezcan los hechos y se asuman las responsabilidades. En estos momentos, no sabemos el número exacto de víctimas, sus nombres y orígenes, el estado de los heridos. En estos momentos no se ha producido la necesaria asunción de responsabilidades.

Dejar pasar estos hechos supone mantener la impunidad sobre las políticas de frontera. Unas políticas que vulneran la dignidad de las personas migrantes provocando en ellas un dolor terrible, innecesario e injusto. Pero unas políticas que también nos deshumanizan a todos, haciéndonos más pobres como personas y como sociedad.

 

 

La Plataforma de entidades cristianas con las personas migrantes es una red de organizaciones cristianas con una función de observatorio de la realidad social y de intercambio en cuestiones relativas al hecho migratorio. Está formada por:

Acció dels Cristians per l’abolició de la Tortura (ACAT), Acció Catòlica Obrera (ACO), Bayt- alThaqafa, Capellans Obrers, Càritas Diocesana de Barcelona, Centre d’Estudis Cristianisme i Justícia, Camins (Fundació Social Escola Pia), Comunitats Adsis de Barcelona, Comunitats de vida cristiana a Catalunya (CVX), Ekumene (Centre Social Domingo Solà), Equip de pastoral obrera de Badalona, Església Protestant de Barcelona Centre, Fundació Escola Cristiana de Catalunya, Fundació Migra Studium, Fundació Salut Alta, Fundació Ortodòxia, Fundació Viarany, Germandat Obrera d’Acció Catòlica (GOAC- HOAC), Iniciatives Solidàries, Joventut Obrera Cristiana (JOC), Justícia i Pau de Barcelona, Moviment de Professionals Catòlics de Barcelona, Sant Joan de Déu (Serveis Socials de Barcelona), Secretariat de Pastoral Obrera de l’Arquebisbat de Barcelona, Secretariat de Pastoral amb migrants de l’Arquebisbat de Barcelona, Secretariat d’Ecumenisme de l’Arquebisbat de Barcelona, Unió de Religiosos de Catalunya (URC).